Visita a Auschwitz

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Vistar Auschwitz es algo más que conocer un campo de concentración. Auschwitz es una llamada de atención desde el pasado, un grito de horror que aún retumba entre los antiguos barracones y nos recuerda cuán inhumanos podemos llegar a ser.

Es una visita desagradable y obligada. Creo que al menos una vez en la vida toda persona debe visitar un lugar como esta para darse cuenta de la barbarie que un día existió y tenerlo presente para que no vuelve a repetirse jamás.

Tristemente a día de hoy las visitas a Auschwitz están montadas en formato Disneylandia. Los guías explican con total respeto, pero los tours en varios idiomas se solapan y la afluencia de público se masifica convirtiendo el lugar en un tumulto y algarabía más propio de un mercado que de un lugar que merece más seriedad. Aparte se debe dejar el comportamiento de los turistas que se hacen selfies sin control posando en cámaras de gas o muros de fusilamiento sin ningún tipo de respeto, a mi parecer, por lo que un día ocurrió en ese lugar. En nuestro grupo coincidimos con una pareja de españoles que te crea ese sentimiento de rechazo hacia tu país y los estereotipos que a partir de gente como ellos se crean. Los más irrespetuosos, los más voceras y los que más posaron e interrupieron la visita para hacerse fotos en sitios de barbarie fueron ellos. Una auténtica vergüenza.

AuschwitzAuschwitz

Lo que hoy llamamos campo de concentración de Auschwitz, fue en realidad un conjunto 3 campos principales (Auschwitz I, Auschwitz II – Birkenau y Auschwitz III – Monowitz) y hasta 47 campos satélite o subcampos. Auschwitz I fue construido a mediados de 1940 por el ejército nazi en las cercanías de Oświęcim, ciudad que renombraron como Auschwitz. Pronto la capacidad del campo se vio superada, así que en otoño de 1941 el ejército alemán derribó parte del pueblo de Brzezinka, situado a 3km, para construir el campo de Auschwitz II – Birkenau, probablemente el más horrible de todos los que levantaron los nazis.

En el campo de Birkenau, que en su máximo apogeo albergó a más de 90.000 prisioneros, se instalaron 4 cámaras de gas que podían exterminar a 2.500 personas en cada “turno”. La cifra de víctimas en Auschwitz varía según la fuente, pero se suele aceptar que un mínimo de 1,1 millones de personas (90% judíos) fueron asesinadas antes de que los Aliados lo liberaran el 27 de enero de 1945. En verano de 1947 el Parlamento de Polonia aprobó una ley para el mantenimiento “eterno” del campo e inauguró el museo hoy conocido como “Museo Estatal de Auschwitz – Birkenau en Oświęcim”, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979.

AuschwitzAuschwitz

Uno de los lugares más reconocibles de este campo es la famosa entrada con el letrero de “Arbeit macht frei” (el trabajo libera), que era una de las primeras cosas que los prisioneros veían cuando bajaban del tren y eran conducidos al interior. El campo, con forma rectangular, es relativamente pequeño. Básicamente hay una calle perpendicular y tres transversales, con unos 30 bloques numerados. La exposición permanente está repartida entre los bloques 4, 5, 6, 7 y 11, aunque hay muchos otros bloques con exposiciones temporales o espacios visitables donde podemos ver letrinas, literas, camastros y otras instalaciones para prisioneros.

Arbeit macht freiPuerta entrada Auschwitz

Además de las exposiciones, el campo tiene varios lugares significativos. El más devastador es la “cámara de gas y crematorio I“, el único de este campo. Es un lugar frío con todas sus salas vacías, salvo una: la de los hornos crematorios. Imposible asimilar el uso que tuvieron en su día. También es emotivo y sobrecogedor el paredón de fusilamiento ubicado entre los bloques 10 y 11. Allí las SS ejecutaron a miles de prisioneros políticos polacos entre 1941 y 1943.

Aunque en Birkenau tuvieron lugar las mayores atrocidades cometidas por los nazis durante el genocidio de la Segunda Guerra Mundial, su visita no resulta tan impactante como la de Auschwitz I, ya que poco se conserva allí a excepción de unos cuantos barracones de madera reconstruidos, las vías del tren, la entrada principal y los restos de las cámaras de gas y crematorios que los nazis se encargaron de destruir ante la inminente llegada de los Aliados. Eso sí, la extensión del campo sobrecoge. Pese a estar prácticamente vacío, o precisamente por ello, asombra contemplar su inmensidad y pensar que todo aquello llegó a estar abarrotado de personas sobreviviendo en condiciones infrahumanas.

BirkenauBirkenau

Lo primero que debéis saber antes de realizar la visita es que hay dos lugares a los que podéis acceder: Auschwitz I y Auschwitz II – Birkenau. Son dos campos diferentes ubicados a 3km el uno del otro. La entrada es gratuita si vais por libre, aunque recomendamos la visita guiada para entender mejor la historia (hay grupos en castellano). En temporada alta es muy aconsejable hacer la reserva previa incluso si vais a vuestro aire, ya que el acceso a Auschwitz I es limitado. De hecho, no se puede entrar por libre entre las 10h y las 15h (sólo grupos guiados). En total, la visita completa dura unas 3,5 horas.

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