La Navidad según Lu

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Soy una escéptica de la Navidad y lo tengo claro, la Navidad la inventó el Corte Inglés.

¿Con qué fin celebramos la Navidad? tiene un origen cristiano, pero vivimos en un país laico ¿por qué estamos obligados a festejarlo? Semana Santa también es una fiesta cristiana que rige nuestro calendario laboral (cosa que tampoco entiendo) pero nadie te obliga a formar parte de ella, en cambio la Navidad te la incrustan por los poros.

Dejando a un lado la religión, por no entrar en polémica, ¿qué tiene de especial la Navidad? Es una obligación social para juntarte con gente que no ves en todo el año, porque probablemente no quieres verlos, pero en Navidad tienes que sacar el espíritu navideño, poner buena cara y apretar el culo para fingir que adoras a tus semejantes. ¿Cual es el objetivo de esa imposición social de obligarte a pasar tiempo con tus seres queridos? porque normalmente se traduce en perder el tiempo con tu familia desestructurada, ¿por qué mis seres queridos tienen que ser de mi familia?

La familia no la eliges, te toca en la tómbola de la vida y se te impone que debes honrarla y venerarla hasta que la muerte os separe. El tiempo es muy valioso para perderlo en obligaciones que no llevan a ningún lado y sobre todo en esta época del año, cuando te das cuenta que te pasaron 365 días y no hiciste ni la mitad de lo que te habías propuesto el año anterior.

En Navidad impera el bonitismo, todo es charming y felicidad. Aunque tu vida sea una mierda te toca fingir por tus hijos, por tus padres, por tus abuelos, por la gente que te quiere ¿Y la gente a quién tu quieres? esa con la que convives en el día a día, te apoya te escucha y te da cariño. Esa gente con la que de verdad te gustaría estar, se tiene que ir con su familia, igual que tu con la tuya, aunque todos queráis estar juntos, porque la familia es lo que más importa.

Las navidades empiezan oficialmente el día de la Lotería, aunque antes de eso el horror comienza con la cena de empresa. Puede que estés explotado cobrando una miseria, pero por imposición social debes ir a una cena de empresa con tu jefe y en la mayoría de las ocasiones pagartela tú. Y no vale una cena de tapeo, no, menos de 30 eurazos no te los gastas. Las ganas de ir son directamente proporcionales a la distancia a la que te sentarán de tu jefe. Probablemente termines sentada entre tu jefe y esa persona que todo el día te cruzas pero nunca os dirigísteis la palabra. Tus colegas estarán sentados todos juntos en una esquina riéndose de ti y no tendrás más remedio que darte al vino, lo que producirá que necesites hablar con alguien y entre tu jefe y la persona desconocida, elijas a la desconocida. Mala elección, empezarás hablando del tiempo y te terminará contando su vida, quedarás atrapada en el bucle espacio-temporal del dramatismo sin fin y ni la bebida te salvará. Total que te emborracharás para pasar el rato lo mejor posible y al final la acabarás liando. Así que la cena no solo te sale cara económicamente sino que provocas que te pongan una cruz de por vida y seas la comidilla de la hora del café durante todo un año.

Una vez superado el sablazo y el trauma llega el momento de recuperar la ilusión antes del derrumbe total. Es la hora de hacerse rico o de sufrir por haberte gastado dinero para no serlo, soportando amargamente la felicidad de los demás. Las Navidades han conseguido desvirtuar hasta a los niños de San Ildefonso, que ya no son huérfanos y ahora cantan delante de unos orgullosos padres que retuitean sus hazañas. El sorteo ha perdido la inocencia y tu suerte está en manos de los Kimis y las Valles del futuro.

Tras chocar con tu triste realidad de ser pobre y vapuleado en el trabajo por tu denigrante actuación en la cena de empresa, toca empezar las verdaderas fiestas: las familiares. Es maravilloso asistir a esas celebraciones tensas donde tu padre no puede ver a nadie de la familia y claramente nadie le puede ver a él. Tus abuelas no se soportan entre sí y tus tíos tienen roces. Es maravillosa esa tensión contenida y esa expectación para ver quién enciende la llama explosiva. Hay familias en las que aunque tengas 34 años y el culo pelao del botellón, eres la niña y mientras no tengas hijos o marido no puedes beber alcohol, a ver donde se vió que los pequeños se emborrachen. Que esa es otra, a ver por qué no tienes hijos, no estas casada o ni siquiera tienes pareja con 34 años, que ya se te está pasando el arroz. Porque mira a tu prima, a ver si aprendes de ella, que no es por comparar pero ella ya tiene su familia y su estabilidad. Sí, esa prima que se preñó con 18 y la obligaron a casarse con su ligue de fin de semana que le pone los cuernos siempre que puede, tienen tres hijos y están los dos en paro, pero oye casaos y con hijos, totalmente estables. Y así comienzan las cenas, que terminan con todos borrachos mientras tu le robas la copa de vino a tu abuela cuando no se entera, porque eso no se puede pasar a pelo. Tristemente tu abuela no es tonta y cuando te ve te riñe diciendo que dejes de beber alcohol que con lo gorda que estás no te conviene nada, porque el alcohol cria lorza y de eso ya vas bien servida. Ahí es cuando tu madre y demás familia aprovechan para decirte que estás echada a perder, que con esas lorzas y esas pintas que llevas quién te va a querer, que así no encuentras marido en la vida, ¡y claro! que va a ser de ti en esta vida sin un marido que te mantenga. Porque da igual que seas una ingeniera independiente con un sueldo autosuficiente, si no hay marido no hay futuro. Así que si no te puedes dar a la bebida a escondidas, te das a comida públicamente porque en eso no se fija nadie y comes hasta que revientas, a ver si en una de esas de la que empujas un trozo de cordero un poco más pa dentro, tu estómago explota y los llenas de vísceras y olor putrefacto a todos.

Navidad¿Feliz Navidad?

Otra de las imposiciones navideñas es la quedada con los amigos, una vez al año te ves obligado a juntarte con todo el mundo para brindar por la Navidad. Ahí es donde aparece esa persona que hace justo un año (o varios) que no ves y que en su día quizás fue tu amiga, pero a la que ahora no puedes ver delante y te la tienes que tragar, porque forma parte del grupo y tenemos que ser felices todos juntos para celebrar estas fechas. Esa amiga, que ahora vive en EEUU y es super exitosa porque trabaja al otro lado del charco. Da igual que la tengan explotada y solo tenga 15 días de vacaciones al año, siempre será más que el resto porque vive el sueño americano. Pasarás la noche intentando esquivarla entre el tumulto, pero como no sois tantos, en algún momento te la tropezarás y te verás forzada a una conversación con imposición nostálgica. Evocando tiempos pasados te explica, para que te enteres bien, lo mucho que ha evolucionado ella en la vida desde que llegó a América y lo mal que os ve al resto, todavía en España estancados y malviviendo cuando podríais estar siguiendo sus pasos, que para eso fue ella allí a abrir camino, para que gente como nosotros lo tengamos más fácil. Y sin saber por qué, se pasa toda la noche hablando contigo mientras tu te das al Brugal-cola intentando averiguar que hiciste mal en la otra vida para que el Karma te trate así.

Lo mejor de todo es cuando llega el momento del amigo invisible, ese invento del infierno para hacerte perder el tiempo buscando un regalo inútil para alguien que no suele interesarte. No falla, siempre hay algún intruso en el juego, esa persona que es amigo de un amigo que últimamente sale mucho con el grupo pero con la que tu nunca te cruzaste ni dos palabras. O esa otra que ha llegado al grupo a última hora, con la que nunca has coincidido pero que te mira mal y no sabes por qué. O ese otro que ha llegado al grupo también a última hora y que no solo te mira mal y no te saluda sino que cuando coincidís te intimida con la mirada. No hay duda, esa persona será tu amigo invisible, la ley de Murphy en Navidad está en alza. En un mundo donde existiese el anonimato y la privacidad podrías aprovechar ese regalo para darle un toque, decirle lo que piensas y echarlo del grupo. Pero en mi mundo al revés, en mi grupo de amigos se juega también a adivinar quién te ha regalado. Dicen que es por alargar el juego un poco más y darle más emoción. Se reparten los nombres con  antelación y el día en cuestión tras recibir el regalo tienes que adivinar quién te lo ha dado, si no aciertas se te acaba diciendo. Maravilloso para regalos hater y acabar ganándote ser tu el expulsado del grupo. 

En Navidad hay que regalar, ¿por qué no puedo regalar el resto del año, por qué tengo que estar obligada a hacerlo ahora, cuando me ordena El Corte Inglés? Respuesta: porque es un gesto para demostrar tu amor por los demás. Yo no quiero demostrarle mi amor a mi tía Enriqueta la del pueblo, prefiero hacerle un detalle a mi vecina que se preocupa más por mi. Pero los lazos de familia son muy importantes y no puedes quedar mal. Hay que rascarse la cartera y no ser tacaño, no vaya a ser que Enriqueta piense que andas mal de dinero y lo propague por la familia y el vecindario.

Lo de los Reyes Magos no se si mentarlo. A día de hoy en tiempos de crisis se sigue enseñando a los niños desde pequeños que los regalos los traen tres señores, así, por la cara, algo parecido a que el dinero cae de los árboles. Y como está todo fuera de control se les consiente hasta límites insospechados, porque si los reyes son magos pueden hacer la magia de traer lo que quieran. En los tiempos que corren, a los niños no se les enseña el verdadero valor de regalar sino que se les impone el valor de consumir hasta la extenuación.

Navidad es sinónimo de consumir da igual el qué: regalos, comida, bebida…Hay que gastar el dinero en algo para reflotar la economía y los grandes almacenes se encargan de generarte todas esas necesidades. Necesitas comprar turrón del bueno, necesitar comprar el juguete de moda que casualmente siempre es el más caro, necesitas beber el mejor vino, comer la mejor comida, necesitas gastar sin conocimiento en lo más caro, aunque en el 99% de las veces lo que más cuesta no sea siempre lo mejor.

No importa que no tengas un duro, que tengas el colesterol por las nubes o que tu cirrosis sea inminente. En Navidad hay manga ancha, y con la excusa que es Navidad se ve normal que cojas el coche alcoholizao por el champán de la abuela, que tus arterias están a punto de explotar por la grasa de las cenas y que tu cuenta este en números rojos por darle a tu tía Enriqueta el capricho que pruebe que a ti dinero no te falta. Tira palante y en Enero ya veremos. Vive el ahora, Dios ya proveerá. Si se analiza objetivamente la Navidad es un movimiento social autodestructivo, te obliga a engordar, a alcoholizarte y a empobrecerte y si no haces ninguna de las tres durante las fiestas navideñas es que eres un inadaptado. Y sí, soy una inadaptada que no entiende este movimiento sociópata que te obliga a hacer eso que no quieres hacer o que deberías de haber hecho repartidas veces durante el resto del año con la gente que verdaderamente te importa.

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