Halloween en Port Aventura

Port Aventura es el parque de atracciones más visitado de España y el sexto de Europa, consta de seis áreas temáticas: Mediterrania, Polynesia, China, México, Far West y SésamoAventura.

Que no te engañen, Halloween en Port Aventura no es lo que te venden. Nosotras fuimos el 2 y 3 de noviembre (jueves y viernes), pensando en disfrutar Halloween pero sin las aglomeraciones del día principal. Cuando llegamos, solo quedaban calabazas podres. Entiendo que el día clave de espectáculos fuese el 31 pero no se puede poner publicidad engañosa diciendo que Halloween dura todo el otoño, para luego condensarlo en una tarde, si es que hubo algo reseñable ese día, que empiezo a dudarlo.

La primera sorpresa nos la encontramos buscando información sobre los horarios del parque. A pesar de anunciar por todo lo alto el especial de Halloween, el parque cierra sus puertas por semana a las 7 de la tarde, una hora un tanto terrorífica. Cabría esperar, que poder disfrutar 5 horas menos en  Port Aventura, tendría un precio menor en la entrada, pero no es así. 

Una vez en el parque las sorpresas no dejaron de llegar. Yo esperaba un parque en pleno esplendor, con su mejor cara para una celebración especial como es Halloween. Imaginaba zombies persiguiéndonos, seres extraños deambulando con el único fin de asustar, espectáculos de terror espeluznantes. Supongo que a veces cuando te creas tantas expectativas sobre algo, tiende a defraudarte. Y así es, estoy un poco decepcionada con lo que me encontré, me esperaba más. Quizás había puesto el listón muy alto pero lo que ofrecen son cuatro figurantes, eso sí, muy bien maquillados, que recorren únicamente la zona del Far West ¿qué pasa que en Polinesia o en China no existe el terror en Halloween? Aún quitando el fallo de limitarlo todo a una sola zona, esperaba algo más elaborado, las historias de los espectáculos eran de Halloween porque iban disfrazados de vampiros o de brujas, pero en contexto podrían pertenecer a cualquier otra época del año. Decidimos pagar 5€ extra por persona para entrar en una casa del terror, yo que soy miedosa y puedo asustarme con cualquier cosa, salí igual que entré. El decorado dentro de la casa era escaso y había mucha luz que provocaba tener muy poca intimidad para el terror.

Mi imagen de Port Aventura era de apogeo y prosperidad, de ahí que esperase tanto. Hacía la friolera de 20 años que no iba (en momentos como este es cuando te das cuenta que te haces vieja) y aquella imagen de 1997, nada tiene que ver con lo que encontré en 2017. Quizás fuese porque tenía 12 años, porque acabasen de abrir, pero incluso los espectáculos los comparaba en mi recuerdo y no daba crédito a lo que veía.

Dejando a un lado el tema de Halloween, el Tutuki Splash, en el que en su día había pasado 3h de mi vida haciendo cola, no tenía gente. El agua cristalina, ahora es marrón y huele a cloro. Huele tanto a desinfectante que da la sensación que si metes un dedo en el agua se te va a biodegradar. Las alcantarillas huelen a podre y los espectáculos bajaron en calidad, al menos los que me tocó ver a mi esta vez. Quiero pensar que estuvimos en temporada baja, época que tiene la ventaja de atraer a menos gente y por tanto el parque invierte menos esfuerzo. 

TutukiSplash.jpg
Tutuki Splash (Foto sacada de Wikipedia)

También me decepcionó mucho el hecho de que muchas atracciones permanecieron cerradas durante horas por mantenimiento, coincidiendo con las más transitadas como DragonKhan, Stampida o Furious Baco. Donde el horario ya era acotado hasta las 7 de la tarde, que te quiten dos o tres horas por mantenimiento limita mucho la visita.  Mi dolor en el alma fue no encontrar Fumanchú, una atracción cerrada al parecer en 2012 que recordaba con mucho cariño, era la típica ruleta de columpios colgando.

Un punto negativo muy grande es la invitación al consumismo desmedido. El primer día pecamos de ingenuos y entramos por la puerta con nuestra preciosa bolsa de Mercadona llena de bocadillos sin camuflar. Nuestra intención era dejar la bolsa en una  taquilla dentro, cuestan 1€. Cual fue nuestra sorpresa cuando tuvimos que dejarla en las taquillas de la entrada pagando 6€ y  obligándonos a comprar la comida dentro del parque. Lo más barato eran 12€ por un bocadillo y un refresco. Obviamente el segundo día escondimos los bocadillos en la mochila dentro de los impermeables, ya que al entrar te obligan a abrir el bolso y enseñar su contenido.

No todo es malo, las atracciones siguen estando muy bien, que en el fondo era a lo que íbamos. Shambala es una pasada. Yo la bauticé como la atracción que te deja volar. Parte de su atractivo consiste en la sujeción, únicamente por abajo, por lo que tienes la sensación que vas a salir despedido todo el tiempo. Así que soltar las manos en esa atracción es tomar la decisión de querer volar cueste lo que cueste. Si encima las sueltas en la primera bajada, completamente vertical, es que no tienes miedo a nada y eres un autentico amante del riesgo.

Shambhala_lake.jpgShambahla (foto de Wikipedia)

Hace 20 años el DragonKahn lo era todo; lo máximo, en altura, aventura y riesgo. Ahora mientras haces la cola, lo miras comparado alturas con el Shambala y no lo afrontas con la misma actitud que antes. Las sujeciones en los hombros te hacen estar segura, y lo que antes era adrenalina a tope, ahora se convierte en un paseo relajante para gritar y disfrutar.

dragonkahn.jpgDragonKahn vs Shambahla (Foto de Wikipedia)

Mi atracción favorita es Furius Baco, el nombre hace referencia a la furia del dios Baco (dios del vino). Era  la montaña rusa más rápida de Europa (135 km/h en 3 segundos), hasta que llegó el Red Force de Ferrari Land. Aún así me gusta mucho más la veterana del parque, ya que la sensación de velocidad es mayor al tener varias curvas. 

FuriusBaco.jpg
Furius Baco (Sacada de Wikipedia)

Ferrari Land

Ferrari Land podría resumirse en un mundo de cartón piedra que se basa en una atracción aleatoria donde nada es lo que te venden. Inaugurado este año (Abril de 2017) es el primer parque de Ferrari en Europa y segundo en el mundo. Para mi gusto es una vergüenza pública haber invertido dinero en algo que no tiene nada que ofrecer.

Su publicidad se basa en el Red Force, Maranello Grand Race y dos atracciones de caída libre imitando los pistones de un coche.

Red Force es una atracción para sentir la velocidad de la Fórmula 1 que te deja sin aliento nada más verla. Sufres en la cola esperando a subir a algo que probablemente te lleve a la muerte por infarto súbito. Nada más lejos de la realidad, se sobrevive sin problemas. Lo único que sientes es la velocidad que te descoloca hasta que llega la pequeña caída que debido, a un loop es casi imperceptible. Aún así, la sensación de velocidad no es tan alta como el Furious Baco ya que al ser en línea recta, vas perdiendo sensación de velocidad, mientras que en Furious Baco al tener curvas te agita más. En mi opinión, da mucha más sensación el Shambala que esto, pese a que la primera vez que subes se sufre mucho más esperando en la cola.

El mayor sufrimiento entra cuando aleatoriamente el tren no consigue alcanzar la cima y en vez de completar el recorrido hacia delante, retrocede marcha atrás. Este rollback lo venden como algo totalmente controlado y perfectamente normal. Habitualmente se produce en días de viento y lluvia, o por una variación en el peso del vagón. Pues bien,  durante nuestra espera en la cola en pleno día de sol y sin un ápice de viento, se produjo el rollback. Me cuesta creer que algo que es común, tarden en solventarlo cerca de 20 minutos y que la atracción no disponga de un sistema de retorno automática. Cual fue nuestra sorpresa, cuando tras la larga espera con el vagón en mitad de las vías y en pleno momento de pánico, aparecen en escena varios técnicos de mantenimiento para remolcar el tren con cuerdas. Si realmente estuviera todo tan medido y controlado, podrían reducir el tiempo de espera, con lo que me hace pensar que esto se debe más a un fallo que a un aliciente de la atracción.

IMG-20171104-WA0052.jpgRed Furios y Maranello Grand Race

Maranello Grand Race es un circuito de carreras familiar de 550 metros. Lo venden como una pista de karting, pero la realidad es que consiste en dos coches siguiendo los raíles a modo de Scalextric. Familiar es, porque los únicos que podrán disfrutarlo son los menores de 5 años, dado que la velocidad frenética de la atracción no debe de sobrepasar los 3 kilómetros por hora, convirtiéndose así en la vergüenza de las instalaciones.

Thrill towers,  la atracción de caída libre imitando los pistones de un motor Ferrari, no puede calificarse como atracción de riesgo. Son dos torres, menos altas que Hurakan Condor en Port aventura. Una de ellas es de caída libre con rebotes, que aminoran la sensación de bajada. La otra sube de repente y va bajando por tramos con rebote también. Por lo que es una buena forma de entretenimiento pero no de encontrar emociones fuertes.

El museo de Ferrari nosotras no lo visitamos pero los amigos con los que fuimos dijeron que era muy pequeño y tenía pocos coches.

Pagar 20€ por acceder a tres atracciones para adultos, una para casi bebés y un museo casi de juguete, me parece una estafa.

Nosotras cogimos la entrada online combinada de los dos parques para dos días por 60€. Ferrari Land era nuevo y había que verlo, pero tengo muy claro que jamás volveré a poner un pie en Ferrari Land si no le dan un cambio radical.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CommentLuv badge