Halloween

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Halloween es la víspera de todos los santos, más conocida como Noche de Brujas o Noche de Muertos, es una celebración anglosajona que se celebra la noche del 31 de Octubre.

Esta fiesta yanki, se ha puesto de moda en España últimamente. Cualquier excusa es buena para celebrar una fiesta y si además te dejan disfrazarte, adoptemos y absorbamos la cultura yanki como la nuestra, que la vida es corta.

Por mucho que te niegues la globalización te atrapa, así que este año voy a celebrar Halloween dos veces, una buena forma de amortizar mis 12 euros de disfraz.

La fiesta de Halloween al parecer existía en España desde la edad media (bajo otro nombre). Por lo que teóricamente no somos fruto de la globalización, la decoración con calabazas y el hecho de que los niños pidieran comida por las casas durante esa noche, existía en España mucho tiempo atrás. El cine y la televisión hicieron que volviese a ponerse en uso.

Esta celebración tiene peculiaridades como el estar representada por una calabaza o el que los niños vayan por las casas pidiendo el truco o trato. Como yo no tenía ni idea del origen de la leyenda, aquí os dejo el porqué de las historias, que como siempre todo tiene que ver con trifulcas de borrachos, ignorancia, desinformación y alucinaciones etílicas.

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Truco o trato

Originalmente el truco o trato (Trick or treat) está basado en  una leyenda popular de origen céltico. Cuenta la leyenda que no solo los espíritus de los difuntos podían vagar libremente por la Tierra, la víspera de difuntos. Toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales caminaban a su antojo. Entre ellos existía uno realmente maléfico que andaba por los pueblos, de casa en casa, pidiendo truco o trato. La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el coste, ya que de no pactar con este espíritu (de nombre jack-o’-lantern) él usaría sus poderes para hacer «truco», que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones como enfermar a la familia, matar al ganado con pestes o hasta quemar la propia vivienda. Como protección surgió la idea de crear en las calabazas formas horrendas, para así evitar encontrarse con dicho espectro.

Calabazas  y la leyenda de jack-o’-lantern

Existe una leyenda irlandesa que cuenta la historia de Jack, un hombre tacaño, pendenciero y con fama de borracho. El diablo, a quien llegó el rumor de tan negra alma, acudió a comprobar si efectivamente era un rival de semejante calibre. Disfrazado como un hombre normal acudió al pueblo de este y se puso a beber con él durante largas horas, revelando su identidad tras ver que en efecto Jack era un auténtico malvado. Cuando Lucifer le dijo que venía a llevárselo para hacerle pagar por sus pecados, Jack le pidió que bebieran juntos una ronda más, como última voluntad. El diablo se lo concedió, pero al ir a pagar ninguno de los dos tenía dinero, así que Jack retó a Lucifer a convertirse en una moneda para demostrar sus poderes. Satanás lo hizo, pero en lugar de pagar con la moneda, Jack la metió en su bolsillo, donde llevaba un crucifijo de plata. Incapaz de salir de allí el diablo ordenó al granjero que le dejara libre, pero Jack respondió que no lo haría a menos que prometiera volver al infierno para no molestarle durante un año.

Transcurrido ese tiempo, el diablo apareció de nuevo en casa de Jack para llevárselo al inframundo, pero de nuevo Jack pidió un último deseo, en este caso, que el amo de las tinieblas cogiera una manzana situada en lo alto de un árbol para así tener una última comida antes de su tormento eterno. Lucifer accedió, pero cuando se hallaba arriba del árbol, Jack talló una cruz en su tronco para que no pudiera escapar. En esta ocasión pidió no ser molestado en diez años, además de otra condición: que nunca pudiera el diablo reclamar su alma para el inframundo. Satanás accedió y Jack se vio libre de su amenaza.

Su destino no fue mejor: tras morir (mucho antes de transcurridos esos diez años pactados), Jack se aprestó a ir al cielo, pero fue detenido en las puertas de San Pedro, impidiéndole el paso pues no podían aceptarle por su mala vida pasada, siendo enviado al infierno. Para su desgracia allí tampoco lo querían debido al trato que había dado al diablo, quien de paso le expulsó de su reino. Despechado, el diablo arrojó a Jack unas ascuas ardientes, las cuales el granjero atrapó con un nabo hueco, mientras burlonamente agradecía la improvisada linterna que así obtuvo.
Condenado a deambular por los caminos, anduvo sin más luz que esa linterna en su eterno vagar entre los reinos del bien y del mal. Con el paso del tiempo Jack el Tacaño fue conocido como Jack el de la Linterna o “Jack of the Lantern”, nombre que se abrevió al definitivo “Jack O’Lantern”. Esta es la razón de usar nabos (y más tarde calabazas, al imitar con su color el resplandor de las ascuas infernales y por ser más fáciles de tallar que los nabos) para alumbrar el camino a los difuntos en Halloween, y también el motivo de decorar las casas con estas figuras horrendas (para evitar que Jack llamara a la puerta de las casas).

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