Carreteras en los países bálticos

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Las carreteras de los países bálticos deberían tener una sección permanente en Cuarto Milenio, Iker podría sobrevivir varias temporadas hablando únicamente de lo que en ellas acontece.

Empecemos explicando la sensación de conducir en recto, sin montañas, a 90 km/h y con camiones por doquier. Es una experiencia inolvidable que te hace maldecir el universo y replantearte si no estarás en una galaxia paralela. Nunca entendimos la razón del límite a 90 ya que pese a ser carreteras nacionales son bastante anchas, casi sin curvas y además el arcén, a veces, ocupa casi tanto como un carril. De hecho en muchas zonas, sobre todo en Letonia, hay carreteras en las que no vienen coches de frente porque el otro sentido transcurre al otro lado del bosque, por lo que podrían ser perfectamente autopistas españolas. Eso sí, el pavimento no está muy bien cuidado y suele tener muchos socavones, hecho que están solventando porque no hicimos nada más que ver obras en todas las carreteras por las que pasamos.

Carreteras BálticasInmensas llanuras rectas y aburridas

Diferentes usos del arcén en los países bálticos:

  • Carril auxiliar para adelantamientos peligrosos: mucha gente circula por el arcén, algo impensable en España a no ser que tengas 90 años y estés yendo de un pueblo a otro en Castilla. Al ser tan ancho, en ocasiones se utiliza como carril lento, pese a la línea continua que los separa. Nosotras vivimos su uso como carril auxiliar en adelantamientos peligrosos, cuando varios camiones nos obligaron a lanzarnos a él para dejarnos adelantar. El límite es de 90, pero si eres un camión o si eres autóctono a veces se saltan la prohibición y van a su propia velocidad, porque las carreteras bálticas son ciudad sin ley. Todavía tengo dudas si los cuatro radares contados que encontramos funcionarían. Eso sí, pasamos delante de varios radares móviles con señores que apatrullan las carreteras con cara de pocos amigos, así que aconsejamos el cumplimiento del límite de velocidad si no se quiere pasar un mal rato con los agentes de la ley lituanos/letones.
  • Zona de aparcamiento libre: es muy común encontrar coches estacionados aleatoriamente en los arcenes cuando a sus ocupantes les entra la necesidad imperiosa de coger setas. Hay que recordar que recoger setas podría ser considerado el deporte nacional, así que está lleno de gente practicándolo. Los bosques están a pie de carretera y el gentío se adentra en ellos desde ahí. Todo es llano, no existe ni siquiera desnivel para pasar del asfalto a la naturaleza, obviamente hay pocos quitamiedos y no se delimitan las zonas. A tres palmos del arcén gigantesco empiezan los bosques de pinos y abedules típicos del lugar, que más parecen de la Bruja de Blair que de paisajes entrañables. No son bosques frondosos y los árboles están perfectamente alineados, por lo que es fácil ver asomar cabezas o cestas mientras se va conduciendo. Unas veces tiene sentido porque se ven los coches aparcados, otras no tanto porque no entendemos como pueden llegar hasta allí cuando ni se ven coches aparcados ni casas en kilómetros a la redonda.
    Debido a que el arcén es zona de aparcamiento libre y aleatorio, convierte las carreteras en una ruleta rusa, ya que en pleno adelantamiento con un camión metido por el arcén puede darse el caso que un coche aparezca aparcado y no de tiempo a esquivarlo (basado en hechos reales).
  •  Paseo para viandantes: en las ciudades costeras es típico pasear por bonitos paseos al lado del mar, aquí no sabemos muy bien por qué es típico pasear por el arcén de las carreteras nacionales. A veces se ve a personas sin prisa, disfrutando del humo de los coches, otras veces se les ve utilizando la vía como comunicación entre dos localidades, porque van con prisa. En ese momento intentas buscar que dos puntos están conectando o simplemente intentas averiguar de donde salieron. Es imposible, incluso utilizando el Google Maps, las veces que lo intentamos, los puntos de población más cercanos estaban como mínimo a 5km de la carretera ¿qué busca la gente por las carreteras bálticas, por qué las recorren a pie? inquietante Iker.
  • Carril bici improvisado: al igual que los viandantes, se circula sin luces, ni chaleco reflectante. En mitad de la oscuridad puede aparecer una octogenaria en bici, en dirección contraria, como si fuera la chica de la curva. Normalmente utilizan la bici personas mayores, sorprendentemente, muy mayores. En España los arcenes están plagados de ciclistas que salen a entrenar, allí no, no son aficionados al ciclismo sino personas de mucha edad que utilizan ese medio para desplazarse. La zona rural suele ser muy pobre y nos dio por pensar que quizás se ahorrasen así el dinero del autobús. No vimos una sola persona joven en bicicleta.
    A la luz del día te sorprende verlos pero da tiempo a reaccionar, pero si en mitad de la oscuridad se te aparece alguien caminando o en bici sin luces en mitad de la nada, te entra un sobresalto como si fuese una aparición mariana.
  • Posicionamiento de paradas de autobus fantasma: nos dejó muy intrigadas la existencia de paradas de autobús en medio de la nada. En mitad de la carretera, sin un solo pueblo alrededor hasta donde te alcanza la vista (que es mucho porque el paisaje es completamente llano), hay una parada de autobús. No hay caminos secundarios que lleven a esa parada, simplemente está el asfalto; y donde termina, inmensas llanuras verdes a ambos lados. La parada consiste en un banco a la intemperie, sin marquesina ni nada y un poste con la información de los autobuses que paran en ella. En algunas paradas justo detrás hay bosques, hileras de árboles perfectamente alineados delante de las inmensas llanuras, que te hacen pensar que existe un vórtice espacio-temporal en ellos. ¿Existen caminos subterráneos que interconectan poblaciones? ¿A dónde va esa gente después de bajarse del bus? ¿Viven en casas bajo tierra? nunca jamás lo sabremos.

Carreteras BalticasCarreteras multiusos

Muchas cosas nos chocaron de nuestro recorrido en coche, que en el fondo es la mejor forma de conocer un país, ya que no solo te da libertad de movimientos sino que te deja ver el paisaje del lugar que estás visitando. Por ejemplo, nos llamó la atención que las casas con ganadería tuviesen solamente tres vacas, a lo sumo cinco. Lo mismo pasaba con las ovejas. En España, sobre todo en Asturias, si se tienen vacas se tienen unas cuantas para poder vivir de ellas, poca gente tiene dos o tres vacas para consumo propio. En cambio allí daba la sensación que la gente tenía lo justo para subsistir. Se ve muchísima diferencia entre la ostentación de las ciudades y la supervivencia casi al límite de las zonas rurales.

Otra cosa asombrosa más allá de las cortas incorporaciones a las carreteras, es la ausencia de asfalto una vez se sale de la vía principal. El pavimento de las carreteras nacionales deja mucho que desear, pero le están poniendo arreglo para que en 2018, año en el que se cumple el centenario de su independencia, luzcan como nuevas. Lo que va a ser imposible que arreglen a tiempo es la ausencia de asfalto. Alguna vez nos perdimos y nos desviamos por equivocación antes de tiempo. Cual fue nuestra sorpresa al intentar buscar un sitio para dar la vuelta y que al poco de avanzar por la salida, el asfalto se acababa y empezaba un camino de cabras, estrecho y sin posibilidad de giro. Sorpresa y angustia, no solo por estropear el coche de alquiler que tantos quebraderos de cabeza nos había dado, si no por encontrarnos en medio de a saber donde. Fue algo que nos chocó mucho ya que en España hasta para llegar al pueblo más recóndito hay un camino bien pavimentado.

Pese a que los viajes se hicieron eternos y cansinos, no pararon las sorpresas, así que salvo en recorridos largos de más de 3h podemos decir que la conducción se hizo más o menos llevadera.

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