Queridos todos
El iniverno se acerca, miento, el iniverno se agudiza. Empieza a llegar lo guapo a Luleå, las mañanas rodan los -2º, las noches los -6º y los 0º es la temperatura deseada por todos. Tras un amago de nieve el domingo por la noche ( el día D), no hay rastro de ella, en cambio llueve a mares en horas claves del día como en las que tengo que ir a la universidad o al gimnasio. Debido a experiencias vividas en el pasado, ahora me he convertido en la waterproof-woman, no hay resquicios de mis ropajes que dejen pasar el agua y así me puedo dedicar a hacer tranquilamente racing por los charcos sin ningún tipo de preocupación.
Todo esto de contaros en plan conversación de ascensor las temperaturas del lugar sirve como introducción para la misión del día de hoy: salvar a la Lucicleta. No es porque sea mía, ni porque tenga nombre, pero la Lucicleta es la mejor del lugar, de tamaño manejable totalmente ergonómico a caídas y deslices. Tristemente nunca ha querido revelarme su edad, aunque se le notan los años en el chasis. Es bien sabido que con la edad los cambios de temperatura son muy malos y pese haber funcionado bien hasta hace un par de semanas, a la Luclicleta le ha salido reuma. Tanta lluvia y tanto frío le causan un agarrotamiento de cadena imposible de disimular con un peculiar quejido en forma de chirrido. Aunque me congratula anunciaros que desde hace media hora la Lucicleta vuelve a ser joven, ya no chirria y milagrosamente ¡ahora tiene marchas!, el aceite de la eterna juventud la ha curado.
Si la Lucicleta era la mejor hasta el momento, es la única que frena, ahora que las marchas le vuelven a funcionar va a ser la envidia. Una bicicleta que frene está muy valorada en el lugar, pero si frena doblemente como la mía con los pedales hacía atras y con el freno de seguridad en la mano derecha, ¡ya ni te cuento!.
Debo aclarar que el sentimiento de orgullo hacia la Lucicleta no fue tal hasta hace unos días, no fue amor a primera vista. Cuando la saqué de la tienda de doceaba mano no me gustaba que frenase hacia atrás ( la mejor forma de frenar del mundo mundial, porque nunca se estropea, nunca se atranca y no necesitas las manos, eso hay que tenerlo en cuenta), el sillín tiene un bujero a un lado y es un poco pequeña. Pero con el tiempo deje de verle los defectos.
No sólo gana en funcionalidad al resto de las bicis erasmus, sino que es la más guapa y elegante: de color negro y con una curva del charming. Lo siento tenía que contarlo, hoy es un gran día ,la Lucicleta ha vuelto a ser joven ¿me pasará a mi eso justo dentro de una semana?

¡La Lucicleta!
El otro fenómeno del día que se agraba por momentos es la electricidad estática del lugar. En mi caso dejó de ser graciosa para convertirse en preocupante. El ambiente de aquí es muy seco, muy muy seco, supongo que por eso tampoco se tiene tanta sensación de frío. Cuando hay -6º se tiene una sensación termica como de 8º en Gijón con toda la humedad que nos pone Paci. No se si tiene tanto que ver que el ambiente sea seco con que prolifere la electricidad estática de esta manera, pero con todas las descargas que llevo recibidas a lo largo de esta semana tenía para darle electricidad a Hidroeléctrica durante un mes. Al princpio pensé que era el tipo de tela de la manta-de-la-siesta (el sacu) que me compre, pero luego empezó a darme trallazo también el forro polar, los calcetines, el buff del cuello… vamos que soy como Power. Lo peor es que vivo en alerta permanente a posibles electrocutamientos porque parecerá una pijada pero cuando te quitas el forro polar y te pilla desprevenida te da unos viajes cotundentes.
Hasta aquí las penurias y aventuras del día (como veis vivo al límite). Seguiremos informando.
Hej då!
pd: para todos aquellos interesados la Lucicleta me costó 50 leuros con candamiento incluido ( muy raro de conseguir por estos lares), una de las bicis más caras (de doceaba mano) cuando la compre, pero la única que aguanta estoicamente, si es que en el fondo me tiene cariño. ¡y ahora tiene marchas! ¡se acabo subir las cuestas como una tortura!