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El coche de Marbiella
Apr 8th, 2008 by Lucia
Como lo prometido es deuda…
Llegamos a Málaga en mala hora, justo cuando más granizaba. Nuestra intención los días anteriores era haber reservado un coche de alquiler y recogerlo a nuestra llegada. Pero como somos cuasi parásitos de nuestros padres, ninguno tenía tarjeta de crédito, por lo que todas las compañías huían de nosotros.
Llegamos sin saber donde vivía nuestro amigo, amigo que estaba trabajando vete tu a saber en que lugar de la geografía malagueña, el aeropuerto no tiene consignas por lo que se planteaba un hermoso día. Sólo tuvimos que tomar una decisión “En este sitio de mierda no estamos ni un segundo más”, así que el siguiente paso fue intentar timar a una compañía de alquiler de coches en persona, ya que vía internés no nos habían dejado.
Todas las compañías están en un pasillo común en los subfondos del aeropuerto, estilo stands de la Feria de Muestras. Así que decidimos ir intentandolo una por una a ver si colaba y empezamos por la más alejada para seguir un orden totalmente estricto. Desde el otro lado del mostrador una señora con mirada inquisidora nos vigilaba mientras tramábamos nuestro plan maligno. Después de maquinarlo todo en medio de un pasillo vacío, con eco y a la vista de todos, nos acercamos al primer mostrador: ‘Hola buenos días estamos interesados en alquilar un coche….”.
La señora nos mira con desconfianza y comienza su monologo perfectamente aprendido. Al cabo de un rato se para en seco y nos mira fijamente, uno de nosotros se arma de valor y realiza la pregunta: “¿Las tarjetas de débito valen?”. La señora hace una mueca de victoria, feliz de encontrar el problema central de nuestra maquinación y dice muy dignamente: “No ceñó, aquí zolo ce aceptan tarhetas de crédito ohú, y no probéis en las demáh porque zus van decih lo mismo. Zi quereíh intentarlo de eza forma mehor zubís arriba mi arma. Azí que zi me queríh irze”.
Lo comunmente definido como “arriba” era un pasillo lleno de carteles hechos con rotuladores en el piso superior, donde se anunciaban diferentes coches para alquilar. Yo, que suelo ser la más desconfiada de todos me asusté y dije: “ale todos pa Marbiella a pata o de rodillas si hace falta”. Pero mis amigos dijeron: “¡ah, no! de aquí no nos movemos hasta que no tengamos coche”, así que preguntando a un guardia de seguridad nos enteramos que el dueño de los rotuladores de los carteles solía pasarse sobre esa hora por ver si podía colocar algún coche.
Allí nos sentamos a esperar hasta que para mi total sorpresa vimos a un hombrecillo con un cartel colgando que que ponía ‘coches’, con las mismas letras totalmente caseras que los vistos anteriormente. Yo que no daba crédito y ya me veía en Alahurín de la Torre haciendole compañía al Pantojo me levanté y fui hacia él: “Hola buenos días estamos interesados en un coche…”, “¡Ah zí! que no zuz veía que me habían disho ¡quillo! que aquí hay unos shavales que quieren de tus zervicios. Venir conmigo que tengo el coshe ahí en el parking”. Analicemos la situación, un hombre se os acerca en un aeropuerto os dice que tiene la mercancía en el parking subterráneo y os manda que lo acompañeis ¿qué os dijo siempre vuestra abuela que debéis hacer? muy bien: seguirle sin rechistar y no hacer más preguntas, como se nota que estamos bien enseñaos.
En esas estábamos, en el parking de coches alquilaos y lejos muy lejos en un rinconcito fuera del radio de operación de las demás compañias, pero debajo de un cartelito que ponia Hertz se hallaba el coche de ese hombre. La pregunta que desató la vorágine fue: ¿bueno qué teneis alguna pregunta?, pobre, no sabía a lo que se enfrentaba, nos contesto una por una amablemente a todas las preguntas de rigor y yo me asusté más si cabe. El coche por cinco días era una ganga, nada de pagar más dineros por conductores adicionales, y todo super fácil “na diego gallu, que ta to pagao”. Como yo soy muy desconfiada y lo veía todo muy idílico y bonito le dije a mis amigos delante del hombrecillo: “vosotros hacer lo que queráis pero a mi esto no me convence”, el hombrecillo se picó y me dijo: “¡quilla ! que yo llevo mushos añoh alquilando coshes eh, además ezte suz los dejo asín porque ez el úrtimo que me queda. Pero zi tienes dudas pregunta que por preguntah no quede ¡mi arma!”. Ahí fue cuando salió mi vena maniaco-paranoica y le pregunté al hombre por todo tipo de catástrofes naturales que pudiesen ocurrirnos en aquel coche, desde la aparición de un tsunami y que como te cubría esos desperfectos el seguro, hasta un posible accidente mortal que dejase al mundo totalmente despoblado. El hombre que no daba crédito intentó contestar con la mayor paciencia posible mis cuestiones, fue en ese momento cuando dijo María (mi amiga del 112): “¡Ale pues ya está!, venga nenes vamos a firmar que hace mucho frío nos lo quedamos y listo”. Claro está, ya no hubo más replicas si lo dice María se hace y punto, “Aquí lo que diga María. Así que ahí firmamos ( mejor dicho firmaron, que yo me desentendí como si no fuera conmigo) y nos dispusimos a conquistar Andalucía.
Como no sabíamos dónde teniamos que ir, nos embutimos los cuatro en el coche junto con las cuatro maletas, nos abrochamos los cinturones de seguridad, por si las moscas, y nos pusimos a escuchar radio olé, hasta que se nos apareciera una señal divina o muriesemos sepultados por el derrumbamiento del parking debido a las fuertes lluvias. Mientras tanto pensábamos en los posibles titulares: “Cuatro zoquetes mueren sepultados en un parking con los cinturones abrochados, los abgrigos puestos y el motor apagado”.
Como tampoco teníamos mucho más en que pensar, empezamos a darnos cuenta que el hombre del coche no nos había pedido ningún dato salvo el dni y el carnet de conducir: no sabía nuestros teléfonos, obviamente no sabía donde ibamos a hospedarnos porque ni siquiera nosotros lo sabíamos y el coche ya estaba totalmente pagado. Nos empezó a entrar el miedo y decidimos subir el volumen de la música. Justo entonces la señal se produjo: nuestro amigo nos llamó, nos dijo dónde vivía y a partir de ahí ‘todo fue sobre ruedas’.
Al término de la estancia vacacional, la única información que manejábamos para devolver el coche era que un secuaz del hombrecillo nos estaría esperando en el parking de salidas a las ocho horas quince minutos para proceder a la devolución ¿cómo lo reconoceríamos?¿cómo sabría él quienes erámos nosotros?. Nuestra duda fue aclarada cuando el día clave llegamos con veinte minutos de retraso ( y es que nosotros tampoco teníamos ningún teléfono para avisar al hombrecillo de nuestra tardanza, obviamente tampoco de ningún posible percance en el estado del vehículo), el secuaz nos estaba esperando camuflado en otro coche a la entrada de dicho parking.

Tenía más o menos esta pinta

La conclusión que saco yo de todo esto, es que tuvimos muchisima suerte de que no nos pasase nada porque sino hubiesemos terminado en Alahurín con el Pantojo. Mi segundo pensamiento es que debimos estar conduciendo un coche robado todo el fin de semana y que el hombre nos lo dejó como una ganga para poder lavarle la imagen.
Pero… ¿qué hubiese ocurrido si hubiésemos llegado a chocar aquel día con el mercedes de las americanas?….

CONTINUARÁ

Una Lu en París
Oct 27th, 2007 by Lucia
Bonjour!
Ça va bien? J’étude à l’Alliance Française parce-que si mon ami Nacho veut, je serais à Paris à noveau l’année prochaine et personne ne pourra plus m’enfermer dans la poste (espero no haber cometido muchos errores, si es así, acepto sugerencias para mejorar).
Pues eso, aquí llega una nueva edición a petición del público.
Por si no fuisteis lo suficientemente perspicaces de leer los comentarios del post anterior, os revelaré información confidencial: la “Pija del Agua” se llama Sandra, ¡uy no! Alexandra y a parte de agua, su cuerpo sólo tolera licor43 con coca-cola.
A pesar de que yo soy más británica, haber estado en París a los ojos del mundo te deja un status social que antes no tenías. Véase la mujer que antes te atendía en el banco y ni siquiera te miraba a la cara, ahora te sonríe y trata con amabilidad. Si llego a saber que eso de viajar te da trato preferente lo hubiese puesto en práctica mucho antes.
Todo esto lo cuento porque esta semana fui a reclamar al banco mis derechos como ciudadana española. Soy joven, no tengo un duro y no tengo nómina, por lo que para el banco suelo ser el enemigo. Así que como al enemigo ni agua, cuando entras por la puerta no te miran, no te atienden, no te escuchan y sólo hablan lo justo para solventar temas burocráticos de menor importancia contestando vagamente con un claro que sí Maria Teresa, claro que sí. Eso sí, después de llevar esperando un mínimo de media hora, tiempo suficiente para redimirte de todos tus pecados y prometer al mundo que vas a cambiar.
Ahí estaba yo redimiendome de todos mis pecados antes de reclamar, cuando llegó mi turno. La señora continuó con su labor frente al ordenador y yo, ilusa de mi, intenté esperar a que terminara sus quehaceres. Sin mirarme ni dejar de teclear me espetó “¿Qué quieres?” en plan “Venga chorba dai prisa, que no tengo toda la mañana y no estoy como pa perder el tiempo contigo”. Así que yo hice la pregunta: “Hola buenos días, me gustaría saber por qué no se puede sacar dinero en el extranjero en este banco, es que yo estuve en París y….” Con esta última frase la mujer dejó todos sus quehaceres, se recolocó en la silla, se quitó las gafas y con la mayor de sus sonrisas falsas me dijo: “Continúa”. Yo, que no me lo podía creer, continué contandole mis penas y al terminar la conversacion no sólo se despidió de mi, sino que me dijo: “Hasta pronto”.
Esta fue una buena forma de corroborar que haber estado en París te aumenta el charming 20 puntos y que a partir de ahora a los sitios así hay que ir contando que los últimos números rojos fueron un despiste ya que al haber estado en París no tuviste tiempo para ocuparte de tal nimiedad.

En la vida real es un poco más truño,
mais à París tout a plus de glamour

En otro orden de cosas se me había olvidado mencionar lo rica que sabe la sidra en París, ¿quién dice que la sidra sólo se puede beber en su vaso correspondiente? à Paris tout est different!! Anda que no puede cundir la sidra en un vaso normal de la cocina ( bueno, normal no, que es del legado familiar de Nacho) en medio de un parque mientras los franceses te miran sorprendidos.
Pues esto es todo por hoy.
À bientôt
Una "Pija del Agua" en París
Oct 26th, 2007 by Lucia
Como la mayoría sabrá, para celebrar mi cumpleaños este año me fui a París, de ahí que no haya podido actualizar. Y como 11 días dan para mucho, supongo que algo podré sacar de la experiencia. Para mayor información nos fuimos Kurt y yo a casa de Nacho y nos cundió ¡¡¡ miiiiil milloooooones de trilllooooooones!!!!!!. Cosas relevantes que me han pasado:
- Me dejaron encerrada con llave en una oficina de correos, con un hombre que daba voces en francés, una trabajadora autista y dos clientes asustados. Como yo no se francés casi me da un pampurrio. Al final terminaron traduciendome al inglés, muy gratamente, que era la hora de cerrar y que si tenía alguna carta urgente que mandar que ya no podía. De ahí los gritos del hombre y la cara de susto de los demás. Menos mal que sólo quería sellos. Moraleja: en cuanto llegué me apunte a clases de francés.

- La gente en París no utiliza cortinas, por lo que 11 días fueron suficientes para enterarme de la vida de todos los vecinos de Nacho. Espero que me tenga informada periódicamente acerca de la china limpiadora, el artista, la pareja de gays que nos saludaban por la calle (de los cuales uno era piloto de avión) y los vecinos nuevos que pintaban el piso. Tambien me gustaría saber con cual de sus tres novias se quedó tu compañero de piso, yo apuesto por la rubia que fue a la que más veces me encontré por casa a las 3 de la mañana.

- Los franceses tan como unas maracas y a imitación de los españoles, celebran sus victorias deportivas a voces, con alcohol y bañandose en fuentes públicas.

- Soy un año más vieja y eso aunque sea en París, no se lleva nada bien.

- En Versalles cogiendo una audioguía casí me pega una inglesa guerrillera porque pensaba queme había colado, menos mal que soy mujer de mundo y en cuanto me hablan en otro idioma hago como que no entiendo y echo a correr.

- He descubierto que volver a casa en bicicleta justo después de cenar es muy malo, que volver a casa en bicicleta justo después de salir es muy malo, que las distancias en París son bastante grandes (aunque para Nacho esté todo a quince minutos) y que si tuvieran que darme un papel en Verano Azul yo sería Piraña.

- La mejor forma de echar a alguien del sitio donde tienes que dormir después de una fiesta es barrerle los pies, se van despavoridos.

Esto Pacita no lo tiene
- He tenido el honor de conocer a una “Pija del Agua” auténtica. Por ser la primera le he hecho publicidad gratuita y ahora todo el mundo quiere conocerla. Se coló en nuestra fiesta, pero ahora todo el mundo quiere invitarla al a suya gracias a Kurt y a mi, hemos creado una leyenda.
“Pija del Agua”: dícese de la chica rubia, a ser posible de derecho o AD, con deje Tamara Falcó, que en una fiesta ante la pregunta ¿qué quieres tomar? responde: “Es que yo soy más de agua ¿saes?”.
Como era el primer contacto que tenía con esta especie, decidí indagar más en la personalidad de esos seres extraños que pueblan el mundo y me encontre con unas cuantas joyas.
Forma de ligar de las “Pijas del agua”: “Ay que rubito eres, no sabía que en Madrid hubiese rubitos. Bueno de lo malo no eres calvo, porque es que a mi los calvos no me ponen nada”. Una “Pija del Agua” cuando está en la zona de fumadores buscando presa no protesta, pero cuando te pones a hablar con su presa te dice: “¿Puedes apartar el cigarro? es que me molesta el humo”. Una pija del agua ante la afirmación: “Mira ese es el vecino negro (dicho sin tono despectivo)” contesta: “¡Ay negro no! negrito”. Esta especie descatalogada piensa que si tira su copa de agua al suelo no lo moja “tranquilos, tranquilos, no pasa nada que es agua”.

- Tengo la teoría de que en París tienen un día al mes en que todas las chinas tullidas de la ciudad salen a pasear por el mismo sitio y colapsan las calles.

- En París depende del parque, te cobran un euro por subirte en los columpios.

- Puedo decir que he viajado en avión con Sanchez Dragó y que después de leer los periódicos del día los tira al suelo. Por cierto por si os interesa saberlo está casado con una japonesa con una capacidad de trabajo increíble, en las dos horas de vuelo no paró de estudiar.
También puedo contar que vi a Sharon Stone y que si las miras de frente es muy guapa, pero en cuanto gira la cara y se pone de perfil se salen unos tugullos muy extraños de la zona de la papada (es lo que tiene la cirugía estética).

Para terminar debo informar que como en todo Lu-viaje que se precie contamos con frases estelares : “Es que Lu es muy británica”, “Esto Pacita no lo tiene” (en referencia a todo lo que le falta por aprender a nuestra alcaldesa) y “Con esto el charming te sube 20 puntos”

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