Ayer fui fuerte y no lloré, pero no lo suficiente porque una vez más me volvi a casa antes que nadie, si es que la edad no perdona. Despedida multitudinaria y un gran reto conseguido: reunirlos a todos dentro del mismo espacio-tiempo. Quedé bautizada como Lu de Lulea que a mi me suena a nombre de escribano de la edad media. La mesa de la cena estaba puesta en forma de L, si es que piensan en todo, sólo les faltó llevar pompones para gritar mi apodo.
Regalos asturianos durante todo el día, la camiseta con la bandera de Asturias, la bandera firmada por todo el mundo y el mejor de todos: el poster para mi habitación de la foto con la Paci-pandilla y ¡Pacita nombrandome embajadora del Paci-reino!. Ayer fue alegre y triste a la vez.
¡Sidras!
Cenando
¡En la botelluka!
Chicos os voy a echar mucho de menos.
Lu de Lulea