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Cuando no te ponen pincho
Jan 3rd, 2008 by Lucia
Las cafeterías se suelen escoger por su ambiente acogedor, un camarero guaperas, porque sepas que tu amor platónico va a estar allí o porque ponen pincho. Desde que cerraron Juan (¡ay, mi Juan!) comunmente conocido como Palio (algún día contare la historia de Juan, su presunta hermana y un embarazo de dos años), sólo nos queda la última opción para escoger dónde pasar el rato por las tardes.
El problema viene cuando le caes mal al camarero, explotado y malhumorado, porque le recuerdas a un ser traumático de su infancia. Ahí es cuando arrastras a todos los que vienen contigo a la indiferencia y destierro pinchil. Esto es lo que me pasa cada vez que voy a un sitio que no debe ser nombrado (si quieren publicidad que se paguen un hombre anuncio).
El camarero, al que no conozco de nada, me mira con odio y decide ignorarme hasta que mi acompañante o acompañantes gritan “¡qué chorbu! ¿ye pa hoy?” entonces se acerca, pone buena cara a todo el mundo y a mi me escucha con indiferencia y altanería sin tan siquiera mirarme. Sirve lo ordenado y nunca trae pincho.
El hombre, que debe servir a todo el establecimiento, se pasea, con altanería y soberbia, bandeja en mano dejando viandas en todas las mesas excepto en la mia. Cuando nota tensión en el ambiente pasa desafiante con la mirada al frente, ajeno a toda clase de insultos propinados por la concurrencia. Si oye un comentario levanta la cabeza, si oye un insulto sonríe. Así que hartos de ser menospreciados, hoy decidimos vengarnos, y para hacerlo pensamos en diversos métodos.
Por veinticinco pesetas, formas de vengarte de un camarero (o en su defecto establecimiento) cuando eres la peor tratada y encima no te ponen pincho:
  • Si eres chico mear la tapa, o en su defecto paredes y suelo.
  • Romper varias servilletas en mil cachos y luego tirarlas al suelo para que barra hasta que la escoba se le quede sin pelos.
  • Atascando el baño a la antigua usanza o en su defecto con algún objeto no identificado.
  • Pagar tu consumición con monedas de céntimo.
  • Gritarle cosas feas al camarero sobre su familia y demás parentela.
  • Esperarlo a la salida y llamar al amigo más chungo que tengas para que lo asuste.
  • Decirle que si no te pone pincho, no podrás alimentar al hijo suyo que llevas en tus entrañas.
  • Dejar caer el rumor que los pinchos del sitio los hace un chino gordo con las uñas largas y llenas de roña que duerme en el almacen.
  • Hacerte un sinpa.

    ¡¡¡Me cunde miiiiiiiiil!!!
Pues nada, como nosotros estamos todavía un poco verdes en el mundo de la delincuencia juvenil, decidimos intentar pagarle todas las consumiciones con céntimos. No se consiguió del todo pero se recaudó un buen número de chatarra. Así aprendes pa la próxima, ¡chaval!.

Una Lu en París
Oct 27th, 2007 by Lucia
Bonjour!
Ça va bien? J’étude à l’Alliance Française parce-que si mon ami Nacho veut, je serais à Paris à noveau l’année prochaine et personne ne pourra plus m’enfermer dans la poste (espero no haber cometido muchos errores, si es así, acepto sugerencias para mejorar).
Pues eso, aquí llega una nueva edición a petición del público.
Por si no fuisteis lo suficientemente perspicaces de leer los comentarios del post anterior, os revelaré información confidencial: la “Pija del Agua” se llama Sandra, ¡uy no! Alexandra y a parte de agua, su cuerpo sólo tolera licor43 con coca-cola.
A pesar de que yo soy más británica, haber estado en París a los ojos del mundo te deja un status social que antes no tenías. Véase la mujer que antes te atendía en el banco y ni siquiera te miraba a la cara, ahora te sonríe y trata con amabilidad. Si llego a saber que eso de viajar te da trato preferente lo hubiese puesto en práctica mucho antes.
Todo esto lo cuento porque esta semana fui a reclamar al banco mis derechos como ciudadana española. Soy joven, no tengo un duro y no tengo nómina, por lo que para el banco suelo ser el enemigo. Así que como al enemigo ni agua, cuando entras por la puerta no te miran, no te atienden, no te escuchan y sólo hablan lo justo para solventar temas burocráticos de menor importancia contestando vagamente con un claro que sí Maria Teresa, claro que sí. Eso sí, después de llevar esperando un mínimo de media hora, tiempo suficiente para redimirte de todos tus pecados y prometer al mundo que vas a cambiar.
Ahí estaba yo redimiendome de todos mis pecados antes de reclamar, cuando llegó mi turno. La señora continuó con su labor frente al ordenador y yo, ilusa de mi, intenté esperar a que terminara sus quehaceres. Sin mirarme ni dejar de teclear me espetó “¿Qué quieres?” en plan “Venga chorba dai prisa, que no tengo toda la mañana y no estoy como pa perder el tiempo contigo”. Así que yo hice la pregunta: “Hola buenos días, me gustaría saber por qué no se puede sacar dinero en el extranjero en este banco, es que yo estuve en París y….” Con esta última frase la mujer dejó todos sus quehaceres, se recolocó en la silla, se quitó las gafas y con la mayor de sus sonrisas falsas me dijo: “Continúa”. Yo, que no me lo podía creer, continué contandole mis penas y al terminar la conversacion no sólo se despidió de mi, sino que me dijo: “Hasta pronto”.
Esta fue una buena forma de corroborar que haber estado en París te aumenta el charming 20 puntos y que a partir de ahora a los sitios así hay que ir contando que los últimos números rojos fueron un despiste ya que al haber estado en París no tuviste tiempo para ocuparte de tal nimiedad.

En la vida real es un poco más truño,
mais à París tout a plus de glamour

En otro orden de cosas se me había olvidado mencionar lo rica que sabe la sidra en París, ¿quién dice que la sidra sólo se puede beber en su vaso correspondiente? à Paris tout est different!! Anda que no puede cundir la sidra en un vaso normal de la cocina ( bueno, normal no, que es del legado familiar de Nacho) en medio de un parque mientras los franceses te miran sorprendidos.
Pues esto es todo por hoy.
À bientôt
Retomando el tema
Aug 30th, 2007 by Lucia
No pensaba escribir más, la verdad, porque pensé que no me leía nadie. Pero ayer, cual es mi sorpresa cuando mi público me empieza a increpar por mi ausencia durante este tiempo. Resulta que “todo el mundo” me lee, pero como me leen en la sombra y sin manifestación aparente, pues claro yo no me entero.
Los motivos que me han llevado a reomtar el blog han sido la petición “desesperada” de mi público y la llamada recibida hace escasos minutos.
A las 5 de la tarde suena el teléfono, hora en la que como todo el mundo ( que se precie de ser mi amigo) sabe me siento a estudiar. Y a menos de 10 días para los que serán, esperemos, mis penúltimos examenes, no me hace mucha gracia que me interrumpan.
La llamada es de, llamesmola “La Loca los tejaos” (a petición propia por querer conservar su economato), que aparte de preguntar si voy a salir hoy, cosa que dudo mucho si ahora mismo estoy escribiendo esto en vez de estar haciendo lo propio, me cuenta su maravilloso y nuevo plan de vida.
Mi amiga “La Loca los tejaos” se va a hacer del movimiento parkour. Partiendo de la base de que yo respeto a todo el mundo y por si alguien pasa de leer el enlace de la wikipedia; el rollo consiste en jugarte la vida pegando saltos entre edificios de azotea en azotea, en pegar botes increíbles y en intentar no darte de hostias esquivando vallas y escalones varios. Algo así como Jackass pero mejor visto por la sociedad, aunque para que no parezca locura total dicen que su lema es la autosuperación.
En fin, que yo todo esto lo veo muy bien si eres deportista, estas en forma y vives en una gran ciudad donde todo este tipo de movimientos tiene sedes y lugares de encuentro. Tambien lo veo bien si después de ser deportista, de estar en forma y después de pensartelo durante un tiempo decides probar porque un amig@ este metido en el mundillo y te invit@ a ir con el/ella. Vamos por eso de tener referencias más bien.

¡Y pa dientroooooooooo!

Pero en el caso de “La loca los tejaos” todo es muy en su línea habitual. Un buen día se levanta, lee esa palabra en un sitio y decide buscar en la wikipedia a ver que significa. Aburrida de su anodina vida piensa: “Ahora que ya se me terminó la temporada de Star Trek y que la de Galáctica no empieza hasta dentro de un tiempo, voy a dedicarme a intentar romperme la crisma contra los bancos de un parque”. Entonces empieza a investigar si en este nuestro pueblo hay de eso. Y claro, como de todo tiene que haber en la viña del señor, pues encuentra, y me llama superemocionada para entre otras cosas preguntarme si me apunto a ir con ella “claro que sí Maria Teresa, claro que sí”.
Mi amiga que deporte el justo, aunque fiel practicante del sillon-ball, argumenta que como este verano ha salido a correr dos días durante durante media hora ya está totalmente preparada. El plan es el siguiente: ha contactado con unos niños de 15 años (debo recordar que tiene 24) que se reunen todos los sábados en un parque para hacer los que más les gusta: imitar a sus héroes de Jackass e intentar superarlos. Claro que es ahí cuando te paras a pensar con que clase de gente se estará juntando, pueden ser unos niños con hogares desarraigados que sólo se comprenden entre ellos y es su única forma de desconectar del alcoholismo de sus familias. Pueden ser los típicos Johnas chulitos que se exiben delante de sus pibitas para mostrarles sus encantos, pandilleros-rateros que utilizan eso como entrenamiento militar para poder escapar de la policía en caso necesario. Aprendices de ladrones que se dedican a embaucar a jovencitas incautas con sus servicios, para luego en el lugar de la reunión darles el palo. Niños desarraigados a los que Leticia Sabater les ha hecho mucho daño… Que digo yo que tener 24 y juntarte con gente de 15 para intentar romperte la crisma, tambien tiene lo suyo.
Intento ser compresiva y aunque no lo entienda me lo tomo con humor, pero claro luego “La Loca los tejaos” se me queja de que cuando se lo dijo a su madre y a más gente, pues que no la comprenden, que la miran raro. Hombre, que no me extraña que me cuesta un poco imaginarme la situación en casa a la hora de la comida: “Oye maaaama, que lo estuve pensando y que como este verano me sobra tiempo y casi todos mis amigos están ocupaos, que me he echao unos nuevos colegas de aquí del barrio, muy buena gente oye, que a cambio de clases de ecuaciones de segundo grado, me enseñan a tirarme desde un tejao. ¿Mola eh?”.

Pd: todo esto desde el cariño, pero es que desde que escuché la historia supe que tenía que contarla.

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