Queridos todos
¿Que dónde me meto? pues nada aquí… Tengo tantas cosas que contar que no se por donde empezar. Debería relatar mi maravilloso viaje a las islas Lofoten (hace ya dos fines de semana), como nos llovió y lo bien que me lo pasé viendo auroras boreales, saltando en las gélidas aguas noruegas, duchandome con agua fría en el albergue de un pescador noruego… pero creo que ya es demasiado tarde para eso, ahora toca ponerse al día.
Resumiendo: aquí el tiempo se me pasa volando, esta es mi séptima semana y tengo la sensación de haber llegado ayer. Entre fiestas, trabajos, madrugones, gimnasio y bicicleta varia se me pasan los días sin darme cuenta. Lo que más me esta llamando la atención es que ¡ por fin puedo ver el proceso del otoño!. Aquí a los árboles se les caen las hojas, se ponen amarillos, rojos, marrones… (esto en el pacireino no pasa), puede ser sorprendente pero es la primera vez que veo el otoño en pleno esplendor.
Hasta aquí el post de enlace y regreso a la vida bloguil que me dará paso a mañana para poder volver a escribir sin tener atrasos acumulados. Me quedan muchas cosas por contar como por ejemplo mi primer partido de ice-hockey, mi primer entrenamiento de ice-hockey y la primera vez que patinaba sobre hielo, la temperatura extrema que alcanzamos de -4º a las 8 de la mañana cuando voy a la uni… Tengo tanto que contar que no se ni por donde empezar y estoy segura de que más de uno odiaria tener que leer un post tan largo. Así que borrón y cuenta nueva, mañana relataré las experiencias del día y cuando pueda meto alguna cuña referente a todas mis lu-aventuras acontecidas en casi este mes de ausencia. Empieza octubre y con él llega mi cumpleaños (el día 14 para que no se os olvide), empieza el otoño y yo ya estoy completamente instalada en Lulea, con termo, termometro en la ventana, ropajes para el crudo inviernoy un cable de red de diez metros que me permite escribiros tumbada en la cama.

Vistas desde mi ventana en modo otoñal
Hej då!