¡ Ya llegó la primavera! y pese a que por estas tierras polares sigue nevando de vez en cuando ,he decidido sacar mi blog de la hibernación. Me manifiesto para dar fe de que las cenizas del volcán más impronunciable de la historia no están acabando conmigo y para confirmar que Rusia no es tan peligroso como lo pintan. Muchas cosas han pasado en estos meses, ¡y es que ya llevo aquí 8 meses! y parece que fue ayer cuando llegué.
La nieve empieza a desaparecer, señal de que el erasmus toca a su fin, en dos meses y medio (exactamente 71 días) estaré de vuelta en casa y todo esto habrá parecido un sueño, por esa razón toca empezar a relatar la última etapa por estas tierras. Empecé contando mis ilusiones el verano pasado, ahora toca comprobar a ver si se han cumplido y qué me deparará el futuro. De momento no tengo ninguna queja.
En esta nueva entrega de las aventuras de Lu de Lulea debo empezar contando el concierto de Hoffmaestro & Chraa al que fui este sábado pasado. Merece ser contado ya que es lo que me impulsó a sacar mi blog del letargo invernal.
Una que ya lleva algunos conciertos a las espaldas pensaba que lo había visto todo. Conciertos en que el grupo deja de tocar a los 30 min de haber empezado después de pagar una millonada por la entrada, mientras la gente enfurecida lanza al esceneario lo primero que pilla. Conciertos al aire libre en los que se pasa las dos horas lloviendo y pillas la mojadura de tu vida. Buenos conciertos, también hay que decirlo, pero nunca había estado en un concierto en el extranjero. Yo, que pensaba que los españoles estabamos sin civilizar, ilusa de mi, es que no había conocido a los suecos.
Los suecos tan como maces, asalvajaos completamente. Cuando vas a un concierto en España hay ciertas medidas de seguridad que se deben cumplir tales como no entrar con botellas de cristal al recinto, incluso te quitan los tapones de los botellines de agua y las bebidas dentro te las sirven en vasos de plástico. Aquí no, en este país como confían en el buen hacer de la gente y en que todos son seres civilizados pues puedes entrar con lo que te de la gana y las cervezas te las venden en botellin de cristal. ¿Qué pasa? que los suecos no son lo que parece y que bajo los efectos del alcohol ( que es mucho) mutan como los Gremlins y se vuelven locos.
Parece ser que la moda cuando se va a concierto por estos lares es empujar y encajonar al de lado, lo comunmente llamado ‘pogos sin control’. El concierto, que empezó dos horas más tarde de lo previsto reunió a unas 1000 personas ( o eso dicen, que yo todavía no me lo creo) en Stuk ,zona de los sofás, que para los que conozcan el sitio no es muy grande para tal evento. Antes del concierto en la zona de discoteca habian puesto a un dj, por eso de entretener. El caso es que la música que pinchaban nada tenía que ver con la temática del concierto. Si esto pasa en España y un concierto se retrasa dos horas pobres de los músicos que se atrevan a salir al escenario, en cambio aquí como les va el vicio de hacer cola, pues como si no hubiera pasado nada.
La gente, como es natural en todo concierto, intenta coger los sitios de delante. En España se intenta mediante la picaresca y el despite y si cuela coló, aquí se consigue mediante la locura y la violencia. La marabunta de gente se empieza a mover a dar empujones unos a otros hasta que eso se convierte en una marea imparable en la que la gente se deja caer unos sobre otros a ver si con el peso del cuerpo se hacen hueco, pogos salvajes pero sin música ni nada, así por vicio. La gracia está en que nadie se queja, en España se te tira un tío encima de dimensiones paquirrinescas y sale escorrido a palos.Tengo que decir que lo pasé un poco mal al principio porque cuando te encajonan seis maromos de metro noventa intentando darse empujones entre ellos mientras permaneces en medio puede llegar a ser un poco claustrofóbico, pero como suelen decir donde fueres haz lo que vieres y al final cuando coges el ritmo de la marea humana tampoco está tan mal, eso sí, una y no más que ya no estamos pa estos trotes.
Sobre el concierto ( a excepción del público) estuvo genial, me gustó mucho. Hoffmaestro es un grupo sueco que no conocia de nada hasta hace dos meses, así que puedo decir que es otro gran descubrimiento de Suequilandia. Aquí os dejo mis dos canciones favoritas a ver que os parecen. Debo decir que no son tan tranquilos como parecen en el videoclip, aquí parece que no rompieron un plato en la vida y en el fondo son tan salvajes como el público de sus conciertos.
Young Dad
Highway man
Más y más bonito en próximas ediciones.